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Vilma Ripoll: se debe dar “un debate que no tiene que ver con las personas sino con las políticas que tiene que adoptar la izquierda para dejar de ser sectaria”

En la mañana de ayer visitó nuestra redacción Vilma Ripoll, precandidata a Diputada Nacional por la provincia de Buenos Aires, junto al Dr. Guillermo Pacagnini, Secretario General de CICOP (Sindicato de Profesionales de la Salud Pública de la provincia), ambos integrantes de la Lista R10 (Renovemos la Izquierda) que encabeza Alejandro Bodart, dentro del Frente de Unidad, y que enfrentara en la próxima elección PASO al sector encabezado por Nicolás Del Caño.

Ripoll decía al inicio de la entrevista: “Ingresamos al Frente en 2019. Y al haberse puesto la posibilidad de las PASO pensamos que era útil y necesario hacer un debate político con otra lista –hay dos listas en el Frente– para debatir sobre la posibilidad que se abre para nosotros, la izquierda. Que cambios tiene que producirse en su interior para responder a la altura de esta situación de tanto enojo con los partidos tradicionales, que se va a expresar seguro en las elecciones, como se expresó en toda América Latina, donde todas las manifestaciones terminaban rompiendo con las instancias tradicionales políticas de cada lugar, y girando hacia la izquierda”.

 

  • ¿Cómo canalizaron ese debate con el otro sector?

Hicimos una lista y empezamos un debate, que no tiene que ver con las personas sino con las políticas que tiene que adoptar la izquierda para dejar de ser sectaria, cerrada, con poca visibilidad para todos los que la integramos. Porque opinamos que la izquierda podría ser casi un movimiento político, eso sería necesario para incluir a todos los sectores que dan pelea y que nosotros muchas veces acompañamos, sean trabajadores docentes, de la salud, etc., sean movimientos de Derechos Humanos, movimientos ambientales, que hay en todo el país y que quizás se apoyan en el Frente para dar esos reclamos. Entonces la izquierda tendría que abrirles la puerta a través de medidas donde todos tengan representatividad. El hecho de que haya siempre las mismas fuerzas, las mismas figuras en los cargos, cierra la puerta. Es como que nosotros le dijéramos que viniera a Norita Cortiñas, que es referente de Derechos Humanos y como no tiene partido le pidamos que nos poye. Es un debate no menor. Porque el proceso de ruptura que hay con el gobierno nacional, con Alberto, que prometió que entre los jubilados y los bancos iba a elegir a los jubilados, que dijo que era “trucha” la deuda porque la había pedido Macri, no la podíamos pagar y además se había fugado, que entonces había que analizarla y estudiarla, y la empezó a no investigar y a pagar.

  • ¿A su entender eso qué ha provocado?

Que haya muchos sectores rompan y están enojados con las variantes del Frente de Todos o con Juntos por el Cambio, o Juntos como se llaman ahora. Y frente a eso empiezan a aparecer y le dan mucha manija en los medios, sectores como el de Milei y Espert que aparecen como los que van a captar el voto de la juventud. Nosotros creemos que no es así, y alertamos a los jóvenes, que son esos mismos sectores que fueron negacionistas de la pandemia, que estuvieron en contra de la vacuna, que niegan el calentamiento global, que niegan que hubo un genocidio. Con gente así no se puede construir nada hacia adelante. Que ahora le viene bien al poder darles manija porque están probando otros sectores de derecha al ver que el macrismo casi esta sin Macri y vaya a saber cómo sigue.

  • ¿Ante eso qué debería hacer la izquierda?

Frente a esa situación, para nosotros es muy importante dar esta pelea dentro de la izquierda. Por eso hicimos una lista que se llama “Revolucionar la Izquierda”, y en ese camino, tenemos un acuerdo hecho y vamos todos juntos a las elecciones en noviembre, como Frente de Izquierda de Unidad.

 

  • ¿En cuánto a las problemáticas que afectan a los bonaerenses, cual es la crítica que hace al gobierno provincial respecto de la educación?

Ripoll: lamentablemente a la Educación la utilizaron políticamente. Si se decía que había que hacer apertura porque eso le daba más votos, se hacía. Se metieron en una disputa con CABA en vez de ocuparse en serio por dar la mejor salida para sostener la educación pública y garantizar que se concrete en cada niño. Primero hicieron la virtualidad y no dieron ni computadoras ni conectividad. La situación de los sectores populares, que son la mayoría que va a la educación pública, no la tiene. Ahora en la vuelta a clases hay una cantidad enorme de alumnos que no volvieron. La educación pública que conocimos no existe más después de la pandemia, porque hay un sector no menor que no volvió, y un sector que la recibió como pudo. Había casas enteras donde había un solo celular, y con eso los pibes rotaban para poder recibir las clases, etc. Es muy complejo y así no se puede reabrir las escuelas, cuando no invirtieron un peso en infraestructura. Las escuelas o no tienen ventanas para airearse, ni agua, los baños están mal. Hay muchas que tienen problemas de agua o de gas, como ocurrió en Moreno con Sandra y Rubén, que volaron. Por eso creemos que se necesita hacer un Congreso Pedagógico, para rediscutir todo. No puede ser que tres o cuatro funcionarios que nunca vieron lo que pasa abajo decidan como se retoma la educación, desde donde, y como se hace para que después de esta situación tan desastrosa los pibes puedan volver a retomarla, que sea equilibrado, equitativo, y que además levanten el nivel de aprendizaje que ya es otro.

 

  • ¿Cómo analizan la salud en la provincia, y el tratamiento de la pandemia?

Pacagnini: Lo mismo que la Educación, la Salud presenta gravísimos problemas estructurales que vienen antes de la pandemia, donde hay una corresponsabilidad de todos los que gobernaron hasta ahora. Si alguien dice, de los dos grandes conglomerados que han gobernado desde que recuperamos la democracia hasta ahora, que se ocuparon de la Salud y la Educación, no es cierto. Porque uno mira por donde sea los problemas estructurales que hay, comenzando por el desfinanciamiento y la responsabilidad que tienen en los presupuestos porque los han tratado juntos. Educación antes de Scioli estaba en 36% de la torta general presupuestaria, y hoy estamos en 24 o 25%. Y no hay voluntad política y señales claras de que esto se vaya a levantar. La pandemia lo agravó. Salud, antes de los 90’, alguna vez, llego a haber dos dígitos de participación en el presupuesto general, ahora está en un 6% permanente de participación. Scioli, Vidal y ahora Kicillof prácticamente no variaron este porcentaje. Tenemos un sistema de salud que además de estar desfinanciado está completamente fragmentado, y que con la pandemia mostró las grandes dificultades para poder responder. Está fragmentado el sector público y la seguridad social, hay un negocio compartido entre dirigentes sindicales corruptos y burocráticos, que manejan obras sociales con el Estado y las patronales de la salud privada. Ese sector, que tiene la mayoría de capacidad instalada ha avanzado sobre el sector público, tiene prácticamente el 65%. Y este a su vez está fragmentado entre lo que hoy es de dependencia nacional y provincial. Nacional tenemos el Hospital Posadas y algunos institutos de contralor, nada más. De dependencia provincial tenemos 80 hospitales públicos, de dependencia municipal 220, y después hay unos 1200 centros de salud que en su mayoría son municipales. Todo eso está absolutamente desarticulado, no hay una coordinación real.

 

  • ¿La pandemia puso esa realidad en evidencia?

Pacagnini: Claro. Y el tercer problema estructural es la desjerarquizacion, la falta de reconocimiento del equipo de salud. El conjunto de los trabajadores, desde el camillero, el médico, la enfermera, sobre todo los dos grandes contingentes, que son médicos y enfermeras. A nivel salarial, profesional y de condiciones laborales. Esos tres problemas la pandemia los puso en evidencia. Nosotros formulamos propuestas, la fundamental que engloba todo, es que haya un sistema único de Salud. Con presupuesto suficiente, con un comando único a cargo del Estado, y un equipo de salud jerarquizado en serio.

 

  • Como integrante del sector de la salud provincial, ¿cuál es su visión del tratamiento que se le dio a la pandemia?

Frente a un aumento de la circulación del virus, en su momento no se hicieron las restricciones que debieron haberse hecho, excepto en un tiempo realmente corto. Se le da mucha importancia en tiempos electorales a la grieta. Pero si uno analiza las medidas del gobierno en el Congreso, es casi absoluto que la mayoría de las medidas se tomaron en conjunto, salvo por supuesto, los sectores más de derecha que han sido más negacionistas. Se mantuvo muy poco tiempo la cuarentena y no se le dio apoyo social.

 

  • ¿Le parece corto el tiempo de cuarentena?

Pacagnini: Si. El tema no es solo de cantidad sino también de calidad. No había vacunas en ese momento. Trabajadores, sectores populares, pequeños productores, si no tenían un apoyo social estaban condenados a morirse de hambre, que fue literal en una franja de la población con el aislamiento obligatorio, o salir y exponerse al riesgo de contagio del virus para poder ganarse el peso. A eso no lo resolvió bien el gobierno, solo un mes o un mes y pico al principio, pero el apoyo social, IFE, llegó a poca gente. Y en la segunda ola no volvió. No se prohibieron despidos y suspensiones, hubo récord. Hubo pequeñas y no pequeñas empresas y fabricas que quebraron, cerraron y los trabajadores terminaron en la calle. Y patronales que se vieron beneficiadas, porque el Estado les garantizo el 75% del pago de salarios. Muchas veces dirigentes sindicales que nosotros no queremos, arreglaron con las patronales rebajas de salario y suspensiones. La discusión no era si más larga o corta la cuarentena, que es una medida casi medieval en un momento por falta de vacunas.

 

  • ¿Fue bien instrumentada la vacunación?

Pacagnini: Mostró lo que es el sistema capitalista, donde tanto la vacuna como el resto de las cosas son una mercancía, no un bien social. Hubo entre 40 y después, sin comprobar, unas 400 plataformas en desarrollo en el mundo, de las que quedaron unas 50 vacunas con cierto nivel de desarrollo, algunas pocas conocidas que son las que se están utilizando. Frente a una catástrofe como esta pandemia no hubo una inteligencia común de los distintos países, habiendo infraestructura, tecnológica y humana, para poner vacunas como política de estado a nivel mundial. Al revés, hoy se ve con claridad la competencia comercial, Carla Vizzoti viajando a Rusia a discutir por qué el segundo componente de la Sputnik no está en nuestro país. Todo depende de contratos comerciales, como con Pfizer. Nosotros promovemos la liberación de patentes. Acá se podría haber hecho, liberación de patentes, declarando las de utilidad pública, declarar a la vacuna como bien social. Acá se producen las vacunas desde hace rato.

 

  • Por último, se habla de dosis de vacunas que no se sabe dónde están, ¿ustedes qué opinan?

Pacagnini: Si se hubiera hecho de manera centralizada, no fragmentada, declarando de utilidad pública la vacuna, incluso con los laboratorios puestos a disposición del Estado, que son sujetos a expropiación, tanto el Richmond como el de Sigman, que están haciendo fortunas. Hay seis laboratorios, tres que pueden fraccionar y tres que pueden envasar. El Estado frente a una catástrofe de este tipo, tiene facultades para intervenir, haciendo una política única poniendo como prioridad la salud de la gente. Acá se murieron 110 mil personas y parece que estamos bárbaro, quieren vender eso.

Ripoll: El gobierno puso plata para que Sigman desarrolle el proceso. Si el Estado hubiera hecho por resolución que de acá no salgan las vacunas producidas hasta que nuestra población no esté vacunada… pero no lo hacen porque Sigman es aportante de la campaña tanto del kirchnerismo como del macrismo. Tienen compromisos económicos que priorizan, con sectores que se llenan de guita como los bancos y las corporaciones, sectores que recibieron la plata con el precio internacional de los commodities. Es muy difícil que así salgamos en tiempo y forma. Cuando hicimos el planteo con una Ley adentro del Congreso, de declaración de utilidad pública del laboratorio que estaba haciendo AstraZeneca, había 50 mil muertos. Por lo menos si se hubiese vacunado en lugar de dejarla salir, hubiera habido una modificación en la cifra de los otros 50 mil, no sabemos cuánto.

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