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Franklin “Tatan” Martínez: “podría haber llegado a más pero también podría haber hecho menos”

El dolorense Franklin Martínez fue profesional en el interior. Debutó en la Primera de Atlanta y de ahí una historia vinculada a Huracán de Tres Arroyos con un paso histórico en Nueva Chicago.

El tiempo pasa y los recuerdos hablan de la historia de cada uno de nosotros en un presente que siempre nos va a trasladar al pasado. Nadie puede ir contra el tiempo, pero si podemos recordar. Y de eso se trata, bucear en el tiempo y hablar de nuestra historia. Y hoy a la historia la recordamos junto a uno de los mejores jugadores que dio el fútbol dolorense, Franklin Martínez, como lo conocen en Tres Arroyos, o “Tatan” a secas como se lo conoce en nuestra ciudad.

De joven deslumbró en el fútbol de pago chico jugando en Primera en Social y al poco tiempo en la Primera B Metropolitana, en la recordada final por el ascenso a Primera entre Racing y Atlanta.

Así de rápida y de un extremo a otro fue la carrera futbolística de un jugador distinto, un talentoso, de alguien que tenía todo. Físicamente imponente y técnicamente dotado, como también mentalmente, ya que no solo jugaba bien con los pies o cabeceaba bien, y para ser completo pensaba bien, siendo además de su talento un jugador de esos estrategas nato que jugaba y hacia jugar.

Fue profesional en el interior, como el dolorense nacido en 1965 hoy lo recuerda: “En el interior yo fui conocido y ahí dimensioné que de alguna manera representaba el fútbol dolorense, pero antes, en el principio de mi carrera no”.

Y hablando de recordar, quizás en Dolores para muchos solo es un jugador que los más grandes nombran cuando hablan de los mejores de la ciudad, porque tuvo un paso corto y de muy joven, pero quienes lo vieron jugar aun lo hacen como un distinto total.

En ese ida y vuelta en su carrera deportiva se registran Atlanta, Ever Ready en un paso por el Regional 86, Talleres de Remedios de Escalda, Grupo Universitario de Tandil, la historia con Huracán, una pretemporada y pase frustrado a Estudiantes de La Plata, Chicago y un ascenso al Nacional B y el regreso definitivo al “Globo” tresarroyense donde logró llegar al Federal A. Y como perlita ya estando retirado, el regreso a Social en Dolores para jugar junto a sus hermanos en el Torneo de Campeones de Ligas.

Martínez puntualmente contaba: “El deporte en casa era de todos los días, fútbol, básquet, tenis, la verdad que se respiraba deporte en mi familia y todos mis hermanos como yo practicamos deportes. Todos saben que mi Club, mi amor de siempre es Social, club familiar y en donde mi viejo fue Presidente entre otras cosas. Todos hablan de fútbol, pero ojo que yo estuve muy ligado al básquet porque era el deporte que practicaba en mi Club porque no había fútbol. Jugué muchos torneos importantes en la provincia hasta los 14-15.Y en el fútbol yo de chico jugué un par de partidos en el Club Dolores con 12, 13 años porque Social, no tenía fútbol. Si jugaba al baby en Social, pero al fútbol en cancha de 11 no. Yo llegué por el empleado de la Ferretería Caserini, Lettieri, directivo del Club Dolores. Y cuando en 1980 el Club Social decidió hacer fútbol jugué en Cuarta y Tercera, para llegar a Primera en 1981 con 15/16 años y ya en 1982 con 16, 17 años, cuando salí Campeón. Yo era muy pibe y ahí jugaba retrasado, no de nueve, ya que de punta estaba Horacio Iturrez. Termine el Secundario en el Colegio Nacional y me fui a estudiar Analista de Sistemas, y fue cuando probé suerte en Atlanta en Tercera, hasta llegar a jugar en Primera. Y ahí es donde comienza la verdadera historia ligada al fútbol”.

 Tatan5 En Social

 

Club Social

 

  • ¿En Social jugaste con amigos?

Si totalmente, fue eso jugar con amigos en Cuarta y Tercera. Estaban Fernando Bellocq, Esteban Siccardi, “Peco” Cerda, de memoria te digo, sé que me olvido de muchos, de Primera bajaban Richard Conti, Daniel Nasif. Estaba de técnico en Cuarta Gustavo Pereyra, mi tío y en Primera “Vituca” Arrarás. Fue una linda etapa con amigos y en mi Club.

 

  • De campeón con Social a la universidad y Atlanta, ¿qué cambió definitivamente tu vida?

Yo quería jugar al fútbol pero no pensaba como puedo hacerlo hoy. Estando estudiando en Capital Federal los fines de semana venía para jugar en Social. A mitad del 84 me probé en Atlanta y quedé, jugaba en la Tercera de nueve y como hacia goles los hacía en esa posición. En Primera volví a jugar como conductor. Era la Primera B Metropolitana, la segunda división del fútbol Argentino. Cuando quedé en Atlanta solo pensaba en llegar a jugar en Primera, no pensaba lo que eso significaba. Y así, al poco tiempo entrenaba en Primera, debuté, hice goles, y a fines de 1985 me encontraba en cancha de Ríver como titular, en la final del Hexagonal por el ascenso contra Racing, club del cual soy hincha. Era un torneo en donde estaban además de Racing estaba Rosario Central, Banfield, Lanús, Chicago entre otros.

 

  • ¿De pocos partidos a jugar una final?

Yo quería jugar, era la segunda final, en la primera había ganado Racing por 4 a 1, pero al no ser la definición por diferencia de gol si ganábamos íbamos a un tercer partido. Teníamos un buen equipo, estaban entre otros Alfredo Torres, que jugó en la Selección Argentina con Maradona, Darío Erramuspe, Ever Bueno, que venía de jugar en San Lorenzo. Quizás la previa fue con nerviosismo, pero una vez en la cancha jugué con tranquilidad, por suerte anduve bien. Hicimos un buen partido demostrando que se podía. Fue algo soñado jugar en cancha de River ante semejante marco de público. Fue el 27 de diciembre de 1985.

 

  • ¿Y ahí comienza la historia del profesional que llegó a Tres Arroyos para quedarse?

Fue así. En 1986 no tuve más prorroga en el Servido Militar porque ya no estaba estudiando, lo hice en Ciudadela. Ya no iba a jugar en Atlanta porque no daba el tiempo con el Servicio Militar, y Ever Ready me trajo para jugar el Regional de 1986. No podía entrenar todos los días, pero venía de jueves hasta el domingo. Dejé Atlanta a mediados del 87’, porque la situación no daba para más con el tema de los contratos, quedé con el pase en mi poder. Tras ese breve paso en ese Regional en Dolores, llegué a Talleres de Escalada, donde si bien me adapté rápidamente y estaba en el plantel, el equipo estaba armado y de hecho ascendió, por lo que no pude jugar y me terminé yendo en 1988. A esa altura, con 22 años, estaba un poco desilusionado del fútbol, hablo de dedicarme de forma profesional, y me vine a Dolores a trabajar con mi papá. Y por intermedio de los Armendáriz fui a Grupo Universitario de Tandil.

Regional con Ever Ready
Regional con Ever Ready
  • ¿De decir el fútbol se terminó a la oportunidad de ser profesional?

Y si, un poco fue eso. No fue larga la estadía en Tandil, el equipo jugaba lindo, estuvimos cerca de ser campeón. En las crónicas locales quedé como el jugador del año y detrás estuvo Marcos Lorenzo, quien llegó a jugar en Primera en Estudiantes de La Plata. Y fuimos a jugar a Tres Arroyos contra el Nacional que jugaría ese año el Regional, ganamos 3 a 1 e hice 2 goles. Y ahí fue que me vieron dirigentes de Huracán, pidieron por mí, así que al otro año llegué. La verdad que nunca pensé que se iba a dar lo que se dio. Fue una historia larga, si bien fui a jugar a otros equipos, fue por poco tiempo y como tenía el pase en Huracán siempre terminaba volviendo.

Tatan8 En Atlanta

  • Eran momentos en la Liga de Tres Arroyos donde había nivel profesional ¿Qué descubriste en esa etapa?

La verdad que había un clima hermoso en la Liga y Huracán era ciento por ciento profesional. Fue una época hermosa en donde se apuntaba al Torneo del Interior y a ascender. Había un equipo bárbaro. Estuve a punto de volverme porque no sentía que rendía como tenía que rendir, pero ya con el boleto en la mano aparecería en mi vida Bottino, que me convenció diciendo que iba armar un equipo competitivo para ascender al Nacional B, cosa que cumplió, y ahí nació mi idilio definitivo con el Club. Yo siempre digo que sin duda los mejores jugadores de esta provincia estaban en esta Liga. Los mejores de Olavarría, Necochea, Azul, por ahí de Mar del Plata, aunque no tanto, pero de Bahía Blanca si, entre otras ligas de la región. Cuando llegue estaba Hugo Parra, un santafesino, pero a los seis meses llegó Hugo Zerr como técnico quien hizo un antes y un después para todos. De él aprendí mucho, fue el que me llevó a Chicago, quizás fue el mejor técnico de todos los que tuve. Había clima de profesionalismo total, podía llover como si se cayera el cielo e igual se entrenaba. Si no se podía afuera se trabaja en el Club. Había tremendo nivel de jugadores. En esa primera etapa había un lindo equipo, una base importante que siempre peleaba en cada Torneo del Interior que se jugaba por el 89-90. Se realizó una tremenda campaña que terminó con la eliminación a nada de llegar al tramo decisivo del torneo. Tuve de compañeros en esa etapa a Staropolis, que pasó por “Chaco For Ever” entre otros, a “Cubanito” Fernández, Mario Marcelo, Pela Diluca un delantero tremendo de Tres Arroyos. Estuvo en Huracán de Parque Patricios, Independiente de Avellaneda y fue ídolo en Universidad de Chile, quizás el mejor jugador que dio Tres Arroyos. Estaba Peralta de Azul, el chaqueño Juan Bermegui ex San Lorenzo.

 

  • ¿Estuvieron a punto de cumplir el objetivo, tras lo cual surgió la posibilidad de Estudiantes de La Plata?

Si, fue así. Tras ese torneo llegó la oportunidad de Estudiantes. Hice toda la pretemporada con Humberto Zucarelli de técnico, estaba a punto de cumplir mi sueño de jugar en Primera, solo tenía que firmar. Había jugado un último partido -entrenaba de lunes a viernes allá y venía los fines de semana para jugar en Tres Arroyos- con un desgarro producto de la exigencia, que no se enteraron ni acá ni allá, pero lo cierto que se presentó un tema económico, ya que Bottino, que era dueño de mi pase pedía una suma importante de dinero, y al no ponerse de acuerdo no se concretó el pase. Y vuelta a casa. Fue uno de los días más tristes en mi carrera deportiva. Después con el tiempo me di cuenta que Roberto quería tenerme, verme, disfrutaba de cómo yo jugaba. Pero la historia no terminaría ahí, de hacer una notable campaña y quedar eliminado por diferencia de gol por la derrota 4 a 0 con Aldosivi se dieron situaciones en donde todos dudaban de todos. Y en ese clima y no dándose lo de Estudiantes de La Plata, decidí irme.

 

  • Nombraste a Hugo Zeer y fuiste justamente con él a Chicago ¿El equipo de Mataderos fue tu nueva oportunidad en el fútbol de Buenos Aires?

Si, con él llegue a Chicago por el 90’ y 91’. Teníamos un equipazo, Cochela, Couceiro, Chacoma, Maurin, Cubanito Fernández -veíamos de jugar juntos-, el “Pampa” Nelson Rósame, Gabriel González, Mario Marcelo, compañero mío en Huracán entre otros. Llegamos al reducido y terminamos ascendiendo al Nacional B. Ese torneo lo ganó el buen equipo de Central Córdoba de Rosario que lo dirigía Ramaziotti. Fue una etapa brillante, pero el pase siempre estaba en Huracán y siempre querían que me quedara. Y así que volví. Eso lo manejaba Bottino, era un préstamo por un año y no se llegó a un arreglo con Chicago. Y la verdad que yo me hubiera quedado. La gente de Chicago tiene los mejores recuerdos míos y yo de ellos. Podría haber hecho una campaña importante, larga, igual no me quejo, acá siempre se brindaron en todo por mí.

 

  • ¿Ese regreso fue prácticamente definitivo?

Si fue volver para quedarme. Y acá gane todo, salí 8 veces campeón, siempre jugábamos los Torneos del Interior. Y cuando no jugaba en los Torneos del Interior me venían a buscar de otros clubes. Pasé en el 92’ por Estación Quequén, en donde hicimos una destacada campaña, era un equipo para ascender, había jugadores como Paco Sánchez, Dindar, Sergio Mainardi, Changuito Cárdenas, Miguel López, y la “Chancha” Portugal entre otros. Y otro equipo que jugué en los Torneos del Interior fue Independiente de Neuquén, buena oferta deportiva e económica. Pero iba y volvía. También jugué fue Quilmes de Tres Arroyos en un Regional.

 

  • ¿Hasta que llegó la decisión del retiro?

Yo me retire a los 34 años, dejando al Club en el camino que lo hizo entrar en la historia del fútbol nacional. La etapa mía precedió lo que vendaría con el ascenso al Nacional B y de ahí a Primera División. Esa historia grande del Club comenzaría en el 98’, en unos cuatro años nos pusimos a las puertas de Primera División. En mi retirada estuvimos a nada de llegar al Nacional B, fuimos segundos, pero terminó ascendiendo General Paz Juniors de Córdoba. Nosotros con Hugo Tenaglia, que tuvo una etapa de jugador en Huracán Tres Arroyos no siendo de la ciudad, era de La Plata, quien con el tiempo llegó a dirigir, llegando de la mano de Barberón por el 95’, porque habían sido compañeros en Huracán como jugadores. La verdad que fue un técnico que supo ganarse el cariño del grupo, supo armar un buen equipo que fue superando etapas para ganar el Federal B y llegar al Federal A y al Nacional B. Tuvo una etapa excelente con esos dos campeonatos.

  • Hablaste de la historia del Club. ¿Fuiste ídolo?

No sé si ídolo, pero la gente me quiere mucho. Siempre me da muestras de cariño. Ellos siempre me respetan y saben lo que significó para el Club. Fue toda mi vida prácticamente acá. Fueron 12 años consecutivos en Huracán. Y en ese cierre de mi carrera fue donde comenzó la etapa grande del Club, yo quizás era el referente, con 33 y 34 años era el jugador visible, capitán de un equipo de muchos jóvenes, lo que hacía que tuviera un reconocimiento especial. La verdad que la gente acá me quiere mucho.

 

  • ¿Por tus condiciones podrías haber llegado un poco más en el fútbol?

Si, podría haber llegado a más, pero también podría haber hecho menos. Hice una linda carrera. No puedo quejarme de nada. Viví de esto, hice lo que quise, disfrutando de lo que me gustaba e insertando definitivamente en esta sociedad de Tres Arroyos maravillosa, donde siempre me brindaron cariño y me permitieron crecer, ser lo que hoy soy, un comerciante desarrollado. Hice muchos amigos, no puedo estar disconforme, al menos el que me vio jugar por ahí se sintió gratificado por el fútbol que brindé, por la forma de jugar. Y eso no tiene precio.

 

  • ¿Un partido, un gol que recuerdes?

No sé si un partido, si un gol, porque son muchos los que recuerdo, tanto partidos importantes y goles lindos o claves. Y un partido que encierra todo eso es el que jugué para Grupo Universitario contra El Nacional de Tres Arroyos en donde hice un partidazo y convertir dos goles. Y jugando para Chicago contra Arsenal en donde perdimos 1 a 0 pero realmente jugué bien, todo me salía y Vivaldo me atajó todo. Y en Chicago otro partido fue con Estudiantes de Caseros de visitante, que ganamos 3 a 1. En Huracán cuando le ganamos 3 a 1 a “13 de Junio de Pirane”, y un gol que le hice por el torneo oficial al Nacional jugando para Huracán. Vino un centro desde la derecha, la pare de pecho y como venía le pegué, un golazo realmente.

 

  • ¿Cuál sería el equipo ideal en tu carrera?

Staropolis, Rosane, Couceiro, Marcelo y Vicente Robledo de Huracán de Tres Arroyos, Cubanito Fernández, Chacoma, Ceferino Díaz, Alfredo Torres y de punta Claudio García, el mejor de todos- fue el mejor socio que tuve- y el Pela Di Luca. De suplente a Cochela, Gustavo Córdoba un chico de Tres Arroyos, Changuito Cárdenas, el Chaqueño Bermegui, e Iván Dragogevich. Jugué con muchos buenos jugadores pero había que elegir.

 

  • ¿Qué fue Roberto Bottino para vos?

El mejor dirigente que conocí. Estuvo siempre comandando la subcomisión de fútbol, en mi etapa no fue presidente del Club, pero manejaba el fútbol. Me ayudó mucho más allá del fútbol porque siempre se preocupó por mí como persona, y cuando pensaba en dejar de jugar me dio trabajo en su empresa. Su vida todo el tiempo era pensar en el Club, que los jugadores estuvieran bien, que no le faltara nada. Con el tiempo terminó siendo un amigo. Su vida era el fútbol de Huracán, su sueño, verlo en Primera, tuvo la suerte que se cumpliera, lo vio jugar. Prácticamente lo conocí cuando pretendieron que yo me radicará acá, en el Club fue mi primera charla con él. Y desde ahí por el 89’, entablé una hermosa relación.

Ezequiel Suárez

Diario de Dolores – Compromiso

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